Entrevista a Mickaël CORREIA, “Une histoire populaire du football”

por Pilar MARTINEZ

Si bien el libro de Micakaël CORREIA Une historie populaire du football no está aún disponible en español, no hemos querido dejar pasar la oportunidad de presentaros esta entrevista.


Un libro verdaderamente interesante que aborda la historia del futbol en su dimensión cotidiana, en esa de los clubes de barrio, de las escuelas, de las pequeñas ciudades… Un libro imprescindible par comprender mejor la pasión que despierta la práctica de este deporte. Aconsejado incluso (y tal vez con más razón) para aquell@s a quienes no les gusta el balón pié.

 

En todo momento durante mi lectura, pude sentir el placer que te ha procurado la escritura de este libro. Hay una bibliografía amplísima y un enorme trabajo de investigación. Puedes explicarnos el trabajo preparatorio de documentación que efectuaste para escribir esta obra?

Para hacerlo simple, hubo seis meses de reflexión con respecto a la problemática del libro, lo que me permitió crear una primera estructura para guiarme en la escritura.
Me adentré en autores indispensables de la cuestión futbolística como James Walvin en Inglaterra, Alfred Wahl y Paul Dietschy en Francia y más generalmente en sociólogos que se interesaron en el deporte como Norbert Elias y Eric Dunning.
Fue para comenzar cada capítulo que hice un gran trabajo de bibliografía (artículos universitarios, obras especializadas, periódicos de la época, documentales en video, etc) sobre todo para intentar redescubrir los testimonios de los actores y actrices de esa historia poco conocida.

 

En pocas palabras, ¿qué es lo que te empujó a escribir?

Quería antes que nada, acercarme al futbol como objeto cultural y social, explorar la dimensión política de este increíble fenómeno cultural popular y mundial que es el fut. Todo el mundo conoce la historia oficial del futbol, con sus grandes competencias y sus héroes legendarios, como Pelé. Una historia al servicio del futbol como cultura de masa. Pero existe otro futbol más subterráneo, que escapa a las lógicas mercantiles. Un futbol que la institución no destaca nunca y que es practicado de forma cotidiana, en los clubes o en la calle, por millones de jugadores y jugadoras.

Rastrear una historia popular del fútbol es para mí demostrar que este deporte sigue siendo un crisol de resistencia frente al orden establecido, pero también un instrumento de emancipación para los obreros como para los jóvenes de barrios populares, para los indígenas de América Latina como para las feministas, para los militantes anticolonialistas de África del Oeste y para los palestinos. 

 

Para tí, ¿a quién está dirigido este libro? Las personas a las que no les gusta el fútbol ¿pueden encontrar algo para ellas?

El libro es un cruce de la historia del deporte y de las luchas sociales. Está dirigido a aquellas y aquellos que se interesen a las culturas populares y a los movimientos sociales, y, esto es importante, ¡que amen o no el fútbol!

 

¿Como escogiste los capítulos de tu libro? ¿Qué capítulo te gustó más escribir?

Hay 22 capítulos como hay 22 jugadores en el terreno e intenté de recorrer geográficamente el “planeta fútbol”. De Inglaterra a Brasil, de Italia a África del sur pasando por Argelia o Turquía. Me interesé de cerca en el fútbol en el terreno, pero también en las tribunas, en los clubes, en la calle. Uno de los capítulos que más aprecié en términos de investigación y encuesta es el del fútbol femenil porque es una historia que se ha escondido debajo de la alfombra y porque sus protagonistas, las primeras futboleras, supieron mostrar coraje y una tenacidad increíble para poder patear libremente el balón.

 

¿Estabas en un estado de ánimo particular durante la escritura de tu libro?

Pasé dos años completamente dedicados a trabajar sobre esta obra a tiempo completo así que ¡sí estaba en un estado de ánimo particular! Más en serio, la línea que intenté a todo lo largo de la escritura era de dar nuevamente la palabra  a los protagonistas de esta historia “desde abajo” del fútbol y de volver esta epopeya lo más vívida posible.

 

En el primer capítulo dices que “los juegos de futbol eran así una manera original de regulación de conflictos individuales o entre pueblos, un espacio público que daba lugar a una justicia a la vez autónoma y popular“. ¿Sigue siendo el caso?

Estamos muy lejos de eso ahora. El fútbol industrial es ante todo un espectáculo y los estadios espacios privados aseptizados e hiperasegurados. Hubo una gran fase de deposesión de los juegos populares de balón por parte de la aristocracia inglesa que codificó esos juegos pueblerinos convirtiéndolos en deporte moderno a mediados del siglo XIX.
Pasamos del juego, en donde se trata sobre todo del placer de rivalizar y de cohesión social, al deporte, en donde es el espíritu de competencia y el resultado final lo que cuenta. Sin embargo, en el fútbol de la calle y el fútbol amateur, uno encuentra esa forma puramente lúdica del fut, bien alejada de los requerimientos puramente deportivos y competitivos. Ese fútbol salvaje y fuera de lo profesional está ligado a la diversión, a la camaradería, al espíritu de equipo, al alma original y popular del fútbol de una cierta forma.

 

Tomando en cuenta lo que describes sobre el futbol argentino, en esta nación el futbol se ha convertido en un “cemento social” y una de las “raras experiencias compartidas en un país de identidades y culturas fragmentarias“. ¿Sucede lo mismo en Francia?

Francia no es históricamente un país de futbol, al contrario de Argentina, Inglaterra o Italia, pero el balón fue manipulado muy rápido por los gobernantes para tratar de hacer de él un “cemento social” justamente. Es a través del equipo de Francia que se juega esta cuestión de sobre si el equipo representa a la nación con toda sus contradicciones y sus reapropiaciones mediáticas de  la parte del poder.
Jugadores como  Raymond Kopa (de origen polaco) o Platini (de origen italiano) encarnan bajo la camiseta azul la figura del inmigrante o hijo de inmigrante bien integrado al país. El famoso “Black Blanc Beur”* de 1998 es también una representación de esta generación de origen inmigrante, representación que ha explotado desde entonces. La insolencia, véase el desdén de
Les Bleus** en el mundial del 2010 provocó un escándalo nacional, en donde se agitó el triste espantapájaros de que ciertos jugadores no eran sino “marginados de los suburbios”. Incluso hoy día la no convocación de Karim Benzema para la selección francesa se vive muy mal al seno de los franceses de origen argelino.

 

En tu opinión, ¿cuál es el mayor desafío del fútbol francés actualmente? ¿Y del fútbol en general?

Sin ninguna duda el fut femenil. En Francia tenemos años de retraso con respecto a los países escandinavos o de América del Norte donde la práctica del fútbol femenino se ha democratizado. El fútbol amateur está también en grandes dificultades: crisis de voluntariado, supresión de ayudas por parte de Macron, baja del financiamiento de las colectividades y contriciones administrativas cada vez más asfixiantes. De 3 a 4 mil clubes amateurs han cerrado los últimos cinco años…
Y en fin, la cuestión de la represión policíaca hacia los hinchas es fundamental. Hay que mantener las tribunas populares a precios accesibles y sobre todo, dejar de infantilizar a los hinchas prohibiéndoles prácticas de animación en las tribunas (como la utilización de bengalas***) bajo el pretexto de la seguridad.

 

*Juego de palabras con “Bleu, blanc, rouge” es decir azul, blanco y rojo, los colores de la bandera francesa. Literalmente quiere decir “Negro, blanco, mantequilla”. Mantequilla es un término peyorativo para referirse a las personas de origen magrebino debido al color de su piel dando a entender una diferencia en la constitución del equipo.
** Sobre nombre del equipo francés.
*** En el tema de las bengalas en particular, la redacción quiere aclarar que no compartimos el punto de vista del autor.